

En México, la columna vertebral de la economía descansa, en gran medida, en la eficacia y robustez que tenga el transporte de carga por tierra. Este importante segmento movilizó, aproximadamente, 544.8 millones de toneladas en el año de 2023, con un leve aumento respecto al año 2022, lo que solo confirma su papel estratégico dentro de la cadena del suministro nacional.
Estas cifras que proporcionó la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT), recalcan el dinamismo y la vitalidad del sector, el cual aporta el 3.5% al Producto Interno Bruto de México.
El desempeño logístico del país, medido por los índices internacionales, muestra las áreas de mejora que existen: el Logistics Performance Index (LPI) del Banco Mundial de México aparece en una posición intermedia donde se evidencia la necesidad de inversiones y reformas mayores para lograr mantener la competitividad global.
Como se puede ver, mejorar la infraestructura, los procesos aduanales y los servicios logísticos son prioritarios para poder minimizar los costos y los tiempos de las entregas.

Dos problemas muy frecuentes frenan al sector: la inseguridad vial y la falta de operadores calificados. La escasez de conductores llevó a que decenas de miles de unidades quedaran inactivas, un claro síntoma de la crisis laboral que afronta toda la industria y que, además, obliga a repensar los incentivos, las condiciones laborales y la formación técnica.
Por otro lado, las pequeñas y medianas empresas tienen que enfrentar las ineficiencias operativas que solo elevan sus costos. Si no se cuenta con una gestión logística moderna y efectiva, pueden perder competitividad ante los grandes jugadores y los proveedores internacionales.
La tecnología es el aliado indiscutible para lograr superar todas estas barreras. Herramientas tales como la telemetría, la gestión de rutas con GPS en tiempo real, y las plataformas de optimización de cargas ayudan a mejoran el uso de las flotas, disminuyen el millaje vacío y apoya a evitar las zonas que son de mayor riesgo.
La digitalización, por otro lado, también facilita bastante el monitoreo del comportamiento que tienen los conductores, contribuyendo así a la seguridad vial y a la disminución de siniestros.
Podemos mencionar que invertir en logística puede traducirse en ahorros bastante relevantes y mejoras en los tiempos de entrega. Las empresas que fortalecen su operación logran minimizar los costos operativos y, al mismo tiempo, aumentar su eficiencia, lo que refuerza la enorme necesidad de modernizar los procesos.
El impulso del nearshoring está creando nuevos parques industriales y corredores logísticos tanto en el norte como en el centro del país. Esto solo aumenta la demanda del transporte terrestre y, también, abre más oportunidades para los transportistas que otorguen flotas modernas, trazabilidad y cumplimiento normativo.
El nearshoring no solo pide más unidades, sino que requiere que estas sean más eficaces y sostenibles, una buena oportunidad para quienes invierten en su innovación.

Proveedores profesionales como lo somos Elam-FAW jugamos un rol fundamental al otorgarte tractocamiones con tecnologías de seguridad y eficacia integradas de fábrica, soporte posventa y redes de servicio que acercan a las refacciones y los talleres a corredores más críticos.
Con esta oferta se simplifica la modernización de las flotas para empresas y hombres-camión que necesitan de un respaldo técnico y financiero.
Ahora bien, el sector logístico mexicano se encuentra en un punto de inflexión: la combinación del nearshoring, la demanda creciente y los desafíos estructurales exigen una respuesta rápida que se centra en la tecnología, capacitación de los colaboradores y una colaboración entre gobierno e industria.
Las empresas que inviertan en gestión logística, flotas modernas y digitalización podrán convertir los obstáculos en ventajas competitivas y así contribuir de forma decisiva al crecimiento económico del país.
