
En 2024 el mercado del transporte de carga pesada en México manifestó señales de recuperación y mucho dinamismo, ya que las ventas al menudeo de vehículos pesados han ido en aumento, con picos mensuales que superaron las 5,000 unidades en el año de 2024, lo que muestra una renovación parcial de flotas y una mayor confianza de los inversionistas y los transportistas.
El nearshoring sigue siendo el principal motor de la demanda logística, puesto que la relocalización de industrias (especialmente en el norte del país) necesita de un transporte de materiales para poder construir parques industriales y, posteriormente, una red estable de distribución y de última milla.
Este fenómeno no solo genera más carga, sino que promueve la modernización de las flotas y, también, la demanda de las soluciones logísticas integradas.
Las empresas que invierten en servicios de almacenamiento y tránsito ganan contratos recurrentes en todos sus proyectos industriales, mejorando su visibilidad y reputación.

La escasez de operadores especializados sigue siendo uno de los principales desafíos para este año 2025 y, probablemente, del 2026.
Las cifras han mostrado algunos aumentos: años atrás hubo reportes de decenas de miles de camiones parados por la falta de choferes especializados, y las organizaciones del sector advierten que la brecha se amplía si no se invierte en la capacitación de los conductores, buenas condiciones laborales y en la atracción de jóvenes a este oficio.
La profesionalización y los programas de retención serán decisivos para evitar los paros operativos en los años venideros.
Las reglas de origen del T-MEC mantienen su impacto sobre la industria de vehículos pesados; con el aumento del valor de contenido regional (RVC) exige más componentes que sean producidos en Norteamérica, lo que abre bastantes oportunidades para los proveedores locales, pero al mismo tiempo obliga a acelerar la localización de las piezas y la inversión en capacidades que sean más productivas.
Para el año de 2025 las empresas deben planear cómo pueden integrar cadenas de suministro regionales y así aprovechar los incentivos para los proveedores Tier-2 y Tier-3.
La edad promedio de la flota sigue siendo un reto estructural, con promedios cercanos a dos décadas en muchas unidades, el impacto en emisiones, seguridad y costos operativos es bastante significativo.
Modernizar la flota con vehículos mucho más eficientes, sistemas de frenado y tecnologías telemáticas, minimiza los siniestros, mejora el consumo de combustible y hace sencillo el cumplimiento ambiental que demandan los clientes globales.
Los programas de financiamiento, los esquemas de leasing y las alianzas con ensambladoras apoyan en acelerar esta renovación.
En 2025 la sostenibilidad dejó de ser solo reputación: diversas empresas compran flotas con motores a gas natural (GNV) o híbridos cuando la infraestructura lo permite, buscando costos operativos menores y disminuir la huella de carbono.
Por otro lado, la presión regulatoria y las exigencias de los clientes internacionales impulsan la adopción de tecnologías Euro VI y soluciones de eficiencia energética en rutas y en la logística.

La adopción de telemetría, gestión de rutas con GPS y plataformas de visibilidad en tiempo real optimiza la utilización de las unidades, minimiza los viajes vacíos y mejora la seguridad.
Que se invierta en software de optimización y en centros de control (TMS/FMS) se traducirá en ahorros operativos y en una mayor puntualidad en las entregas (punto clave para poder competir en el mercado del nearshoring).
El 2025 y, más adelante, en 2026, otorga una buena ventana para transformar los retos en ventajas. Quienes inviertan en flotas modernas, digitalización y capital humano, lograrán posicionarse como proveedores preferentes para los proyectos del nearshoring.
En Elam-FAW podemos apoyarte con modelos adaptados, posventa y esquemas de financiamiento que hagan simple la transición hacia flotas mucho más eficientes y que sean sostenibles.
